Empieza una mañana como otra cualquiera: un sol que escandila desde bien temprano, un agarrotamiento de huesos que sumado al entumecimiento de músculos me dan buenas razones para continuar en mi lecho y dejar de lado las preocupaciones, por no hablar de esa oscuridad de mi cuarto que sumado al calor corporal que desprende tiene cierto efecto somnífero en mí. Quizás otro día, hoy puede que sea diferente y me suceda algo bueno, tal vez y solo tal vez, me quede con un buen recuerdo del día que está por presentarse.
Aun sigo esperando el día en el que se me presente la dulce mermelada que cambie el triste y seco sabor amargo de mis tostadas. Me despierto solo, solo con mis pensamientos y con el único propósito en la vida de estudiar para luego recibir un número que me mostrará si estoy considerado como apto o no para continuar con mis historia y que no cambie el reparto de actores. Me daría palo, ya me he acostumbrado a ellos y no son para nada malos tipos. Vale que algunos tienen sus más y sus menos, pero y qué más da, mientras ellos no me juzguen a mí yo no juzgaré la senda que toman.
¿El amor? pues... aun sigo buscando una chica que me corresponda, a la que pueda hacer la más feliz de todas y conseguir que recuerde sus días conmigo como un sueño del que nunca querría despertarse. Una vez creí haberla encontrado pero olvidé como siempre que esto es el mundo real y aquí son los simples, los que menos tienen que mostrar y luego los que más te decepcionan y no hacen lo que tu esperarías de los cuentos que leías de pequeña de los que se enamoran por el simple motivo de que ese chico tuvo una novia anteriormente pero que posteriormente lo dejaron. Chicas, en vez de pensar en qué tendrá ese 'parguelitas' para haber tenido novia, pensar en el por qué lo dejaría la chica, no creéis. ¿Qué cómo lo sé? chicas, para ser tan listas en algunas cosas tenéis a veces que también deducir lo evidente. Y eso también va para nosotros, que nos hacemos falsas ilusiones cuando creemos que una chica nos gusta. Ya basta.
De momento el sendero que he elegido a sido el de vivir una vida de completa amabilidad, para limpiar mi conciencia de batallas pasadas que aun el día de hoy me atormentan a ratos cuando aparecen en mi memoria como flhasbacks. Siempre que puedo ayudo a los que me necesitan, incluso aunque eso suponga olvidarme de mi mismo. Siempre que puedo intento hacer feliz a los demás para sentirme feliz también. Siempre empatizo con los demás para comprender que clase de monstruos le atormentan y ver si puedo acabar con ellos. Pero esto es la vida real... y por mucho que me duela, acabo la mayoría de las veces más herido que celebrando el triunfo contra los pensamientos pesimistas y los malos monstruos. Me duele.
Me consuela saber al menos, tras pasar todas esas batallas contra el 'día a día' y con lo que vaya a usar para arremeter, que los hubo peores a los tiempos de ahora. Tiempos en los que era débil, cobarde, fácil de manipular,... una triste y patética marioneta que como mayor consuelo tenía el de llegar a casa y llorar contra la almohada, la única dispuesta a escucharme. Aunque ahora diga que todos esos días fueran malos, siempre he tendido a quedarme con lo bueno de cada experiencia por muy mala que fuese ésta. Gracias a los enfrentamientos de días pasados, aprendí a socializar con las demás personas, aprendí a no dejarme manipular y a utilizar la violencia como último recurso, aprendí que el amor como tal no existe sino que es un sentimiento que surge siempre por las personas que menos nos corresponde, es decir, es el sentimiento 'hijo de puta' que te trae más llantos que alegrías. Aprendí a crecer físicamente y también como persona, conseguí salvar a mi niño interior de todos esos malos 'monstruos' del pasado, aprendí que un amigo vale más que veinte y ya si son dos te puedes sentir como la persona más afortunada del mundo, aprendí que el significado de algunas palabras que la gente usa para ponerte barreras son muy relativas, aprendí que la opinión que puede realizar una persona sobre ti de la forma más superficial posible tiene el mismo valor que un papel que envuelve una 'mierda',... ente otras cosas. Soy fuerte, muy fuerte, y no encuentro mayor uso a mi fuerza que el de ayudar y hacer feliz a la gente, también aprendí eso.
Tras esta máscara y bajo mi disfraz, se esconde la ira de un pequeño niño que pidió justicia y está hambriento de libertad. Desde que su amada felicidad murió, victima de una venganza, sus lágrimas fueron fundiendo una espada de fe y cuando aprendió a encajar las derrotas comenzó a sumarse victorias. Desde aquel día que venció por vez primera a la vida, se prometió a el mismo que jamás se mostraría al mundo tal y como es a no ser, claro está, por algún manuscrito para desahogar su tristeza o a una persona que haya pasado por el mismo mal trago que él.
Así fueron, son y serán los días de este galán. "Otro día... otra aventura"
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