domingo, 24 de mayo de 2015

Warriors

Empieza una mañana como otra cualquiera: un sol que escandila desde bien temprano, un agarrotamiento de huesos que sumado al entumecimiento de músculos me dan buenas razones para continuar en mi lecho y dejar de lado las preocupaciones, por no hablar de esa oscuridad de mi cuarto que sumado al calor corporal que desprende tiene cierto efecto somnífero en mí. Quizás otro día, hoy puede que sea diferente y me suceda algo bueno, tal vez y solo tal vez, me quede con un buen recuerdo del día que está por presentarse.

Aun sigo esperando el día en el que se me presente la dulce mermelada que cambie el triste y seco sabor amargo de mis tostadas. Me despierto solo, solo con mis pensamientos y con el único propósito en la vida de estudiar para luego recibir un número que me mostrará si estoy considerado como apto o no para continuar con mis historia y que no cambie el reparto de actores. Me daría palo, ya me he acostumbrado a ellos y no son para nada malos tipos. Vale que algunos tienen sus más y sus menos, pero y qué más da, mientras ellos no me juzguen a mí yo no juzgaré la senda que toman.

¿El amor? pues... aun sigo buscando una chica que me corresponda, a la que pueda hacer la más feliz de todas y conseguir que recuerde sus días conmigo como un sueño del que nunca querría despertarse. Una vez creí haberla encontrado pero olvidé como siempre que esto es el mundo real y aquí son los simples, los que menos tienen que mostrar y luego los que más te decepcionan y no hacen lo que tu esperarías de los cuentos que leías de pequeña de los que se enamoran por el simple motivo de que ese chico tuvo una novia anteriormente pero que posteriormente lo dejaron. Chicas, en vez de pensar en qué tendrá ese 'parguelitas' para haber tenido novia, pensar en el por qué lo dejaría la chica, no creéis. ¿Qué cómo lo sé? chicas, para ser tan listas en algunas cosas tenéis a veces que también deducir lo evidente. Y eso también va para nosotros, que nos hacemos falsas ilusiones cuando creemos que una chica nos gusta. Ya basta.

De momento el sendero que he elegido a sido el de vivir una vida de completa amabilidad, para limpiar mi conciencia de batallas pasadas que aun el día de hoy me atormentan a ratos cuando aparecen en mi memoria como flhasbacks. Siempre que puedo ayudo a los que me necesitan, incluso aunque eso suponga olvidarme de mi mismo. Siempre que puedo intento hacer feliz a los demás para sentirme feliz también. Siempre empatizo con los demás para comprender que clase de monstruos le atormentan y ver si puedo acabar con ellos. Pero esto es la vida real... y por mucho que me duela, acabo la mayoría de las veces más herido que celebrando el triunfo contra los pensamientos pesimistas y los malos monstruos. Me duele.

Me consuela saber al menos, tras pasar todas esas batallas contra el 'día a día' y con lo que vaya a usar para arremeter, que los hubo peores a los tiempos de ahora. Tiempos en los que era débil, cobarde, fácil de manipular,... una triste y patética marioneta que como mayor consuelo tenía el de llegar a casa y llorar contra la almohada, la única dispuesta a escucharme. Aunque ahora diga que todos esos días fueran malos, siempre he tendido a quedarme con lo bueno de cada experiencia por muy mala que fuese ésta. Gracias a los enfrentamientos de días pasados, aprendí a socializar con las demás personas, aprendí a no dejarme manipular y a utilizar la violencia como último recurso, aprendí que el amor como tal no existe sino que es un sentimiento que surge siempre por las personas que menos nos corresponde, es decir, es el sentimiento 'hijo de puta' que te trae más llantos que alegrías. Aprendí a crecer físicamente y también como persona, conseguí salvar a mi niño interior de todos esos malos 'monstruos' del pasado, aprendí que un amigo vale más que veinte y ya si son dos te puedes sentir como la persona más afortunada del mundo, aprendí que el significado de algunas palabras que la gente usa para ponerte barreras son muy relativas, aprendí que la opinión que puede realizar una persona sobre ti de la forma más superficial posible tiene el mismo valor que un papel que envuelve una 'mierda',... ente otras cosas. Soy fuerte, muy fuerte, y no encuentro mayor uso a mi fuerza que el de ayudar y hacer feliz a la gente, también aprendí eso.

Tras esta máscara y bajo mi disfraz, se esconde la ira de un pequeño niño que pidió justicia y está hambriento de libertad. Desde que su amada felicidad murió, victima de una venganza, sus lágrimas fueron fundiendo una espada de fe y cuando aprendió a encajar las derrotas comenzó a sumarse victorias. Desde aquel día que venció por vez primera a la vida, se prometió a el mismo que jamás se mostraría al mundo tal y como es a no ser, claro está, por algún manuscrito para desahogar su tristeza o a una persona que haya pasado por el mismo mal trago que él.

Así fueron, son y serán los días de este galán. "Otro día... otra aventura"


jueves, 21 de mayo de 2015

Mi gran obra...

Mi gran obra, es así como me gusta llamar a mi vida,me parece que es una buena metáfora... ambas tienen un inicio, un nudo y un desenlace, solo que la vida no tiene un género, una etiqueta previa hasta que ésta no se da por acabada. A su vez como toda gran obra tiene sus actos buenos, peores y con situaciones que levantarían al espectador, si hubiese, de su butaca por el retroceso que tendría de la impresión de algunas escenas.

La obra da comienzo con la aparición de un bebé, una esponja minúscula sedienta por ver lo que le depara el mundo en el que ha nacido y que clase de papel tendrá en la obra. Al principió se ve aislado y angustiado, impotente al ver que se encuentra gran parte de su tiempo eclipsado por sus figuras paternas y por no ser capaz de no realizar nada por sí mismo aún. Unos actos más adelante, reaparece nuestro "protagonista" de nuevo y con ganas de absorber más y más experiencias nuevas y dejar permanentemente a un lado esos recuerdos que solo tenía haciendo hueco en su interior.

El personaje se encuentra con otros personajes como él, como si de un mal crossover se tratase, e intenta acercarse a ellos para saludarles, conocerles y quizás poder ser amigos. Cuando nuestro galán dio el primer pasó no supo lo que le acontecía más adelante en actos posteriores. Vio que al final más que estar rodeados de amigos o compañeros de clase estaba rodeado de los antagonistas de su obra; no era culpa suya, era demasiado inocente, tímido, tenía la capacidad de socializar de un mapache, y sin embargo se soltaba demasiado rápido ante las demás personas... pobre.

Después de unos cuantos 'actos' en la guardería, reaparece el protagonista más mayor y dentro de otro escenario, la primaria. El personaje no podría estar en peor situación, no tiene en nadie en quién confiar, ha llegado incluso a desconfiar de sus propios padres, no es feliz... y los únicos amigos que tiene de verdad están lejos de donde el vive. Nuestro galán está completamente sólo. Pero, haciendo alusión al título de G.García Márquez, el amor le surgió en los tiempos del cólera. Era la primera vez que nuestro protagonista estaba enamorado de alguien. Sentía un montón de sensaciones nuevas que nunca antes se hubiese imaginado que podría experimentar. No serán las únicas, 'little boy', desgraciadamente.

En el acto posterior al anterior, el protagonista se armó de valor y le declaró su amor a la chica que quería... bonito, ¿verdad? ojalá como todo buen cuento hubiese acabado ésta en los brazos del protagonista, pero esto es la vida y la vida es dura. La chica le negó su amor con la mayor sutileza que puede tener una persona provocando que a nuestro personaje le rompiera el corazón en mil y un añicos y siendo el motivo de burla de sus némesis, ascendiendo así hasta convertirse en objeto de bullyng... pobre chico.

Toca el cambio de escena después de llevar varios actos en la misma y pasamos a... ¿cómo? o sí, nuestro protagonista se estanca siendo uno de los pocos que repiten curso. Empezaba a recordar aquellos momentos en la cuna, en los que no podía salir ahí fuera, solo pudiendo llorar y esperar a que amainase la dura tormenta que estaba atravesando. Un bache, como dirían algunos que opinarían hasta por lo más mínimo que dijese alguien. En estos momentos de la obra, el protagonista puede desviarse por dos caminos: el de una soledad eterna, en la que sería odiado por todos incluso de los más cercanos y viviría siendo un Don nadie; o llegaría su madre como un rayo de esperanza que atraviesa esa gruesa nube gris que le envolvía en una amargura total comentando a nuestro galán la posibilidad de cambiar de escenario, solo tendría que trasladarme de teatro. ¿Llevaría un mejor futuro?¿Se arrepentiría de salir de ese cubil en el que esas hienas le habían hecho un hueco para 'intentarlo' de nuevo?... ¿Qué le importaba a él? adelante madre, procedamos al traslado.

Al llegar vigila sus pasos desde el primero hasta el último, se comporta como un perro callejero al cual a martirizado tanto la vida que no es capaz de abrirse al resto de la manada que se le acerca con curiosidad. En el próximo acto, el galán comienza a ir hablando poco a poco con esa gente a la que llama compañeros y, infinitas gracias universo, comenzó a hacer amigos... AMIGOS DE VERDAD... se sentía conmocionado el sentirse integrado, se sentí vivo. Pero, de nuevo, no todo iba a ser de color de rosas. Sale a escena el antagonista, que sin motivo lógico tratará de martirizar al galán haciendo su vida posible en el nuevo teatro y con sus nuevos compañeros. En el siguiente acto, la escena cambia y nuestro protagonista entra en la ESO. ¿Quién lo iba a decir, eeh...? después de las inexistentes esperanzas que pusieron sus antiguos mentores en su antiguo teatro, irónico,¿ no os parece? Dentro de nuestro protagonista reapareció el sentimiento de orgullo y valor, algo que no había... tenido prácticamente nunca, y arremetió con todo su odio acumulado, todos los insultos que había recibido, todos los desprecios y los convirtió en puñetazos que lanzó sin descanso contra el antagonista. El galán se liberó por fin de la cadena que le ataba a su anterior vida y del bullyng. Nunca se había sentido tan feliz, jubiloso, excitado,... que diablos, tan vivo.

Después de pasar cuatro maravillosos actos en el mismo escenario, a nuestro protagonista le tocó decir adiós a sus antiguos profesores, sus antiguos compañeros de batallas, sus mejores amigos, sus rivalidades de críos,... ya era hora de partir a una nueva etapa de la obra. El personaje atesorará con gran coraje los recuerdos 'absorbidos' en los actos anteriores.

Pasamos de escena y nuestro galán se encuentra en un escenario similar a su antiguo colegio-instituto salvo que con nuevos secundarios, a excepción de algunos personajes reciclados con los que no tratará mucho por motivos triviales. Es en estos actos donde nuestro galán hará acto de todo lo aprendido de su antigua etapa demostrando que cuando alguien se lo propone es capaz de conseguir cualquier cosa, por muchas veces que tropiece, siempre debemos buscar un apoyo en el que retomar la postura y seguir hacia delante.

Dando todo lo que tenía, nuestro protagonista no pudo vencer a dos de los jefes que le atormentarían durante el periodo de pausa de la obra. Tendría que conseguir mayor experiencia y mejorar sus habilidades para hacer frente de nuevo a los tres últimos jefes que le quedaban para ascender: matemáticas, filosofía y selectividad. Bravo, consiguió derrotar a los dos mini-jefes con gran esfuerzo... un último respiro muchacho, solo te queda destruir al jefe de los jefes, al que te han preparado toda tu vida para que pudieses vencerlo sin problemas.

¡¡¡Bravo!!!-el público grita de júbilo. No solo ha conseguido derrotar al jefe final sino que podrá convertirse en lo que siempre ha soñado ser, o al menos eso creía. No dando 'la talla', nuestro protagonista se vio eclipsado ante la situación de meterse en una formación a la que no había siquiera barajado la posibilidad de querer entrar. Su sueño era convertirse en un buen cuerpo de seguridad nacional. Sin embargo, nuestro personaje no perdió la esperanza, aun tenía posibilidades de conseguir su propósito inicial.

Cambio de escena. El galán está más solo aun que en los actos anteriores. Si antes no conocía a nadie, ahora mucho menos. Ahora nuestro protagonista es un hombre y no teme tanto como antes el cambio, lo nuevo.

Por suerte para él, en la nueva escena se encuentra con unos personajes secundarios únicos, gente llena de vida, simpática y sin mala baba. Se encuentra cómodo y con ganas de superar ese nuevo reto que se había puesto.

Se podría decir que la obra se encuentra en un punto muerto. Al fin y al cabo es una vida entera y esto no acaba más que empezar.